“Las Chelemeras”: 15 años defendiendo los manglares de Yucatán con manos y comunidad
Sin maquinaria ni grandes presupuestos, un grupo de mujeres ha logrado restaurar humedales clave en Chelem y Progreso, fortaleciendo la protección costera y la biodiversidad.

Yucatán
10 de febrero de 2026
Redacción
En las costas de Yucatán, un grupo de mujeres conocidas como “Las Chelemeras” ha sostenido, durante más de 15 años, una labor silenciosa pero decisiva para la restauración de manglares en Chelem y Progreso. Sin maquinaria pesada ni presupuestos elevados, su herramienta principal ha sido el trabajo comunitario: abrir canales, reforestar y rehabilitar zonas degradadas para devolverle al manglar su flujo natural de agua y su capacidad de regenerarse.
El esfuerzo inició de la mano del investigador Jorge Herrera, del Cinvestav Unidad Mérida, quien explicó que en Yucatán existen alrededor de 25 mil hectáreas de manglar degradado. Tras años de investigación científica, el trabajo pasó a la aplicación en territorio, con un grupo de 15 mujeres que hoy puede acreditar la recuperación de ecosistemas en tres sitios, uno de ellos con casi una década de intervención continua.
Restaurar con el cuerpo y el territorio
Las tareas no son sencillas. Abrir canales en medio del pantano, bajo el sol, el viento, el salitre y el lodo, exige resistencia física y constancia. Sin embargo, esa labor es clave para restablecer la hidrología del manglar y permitir que el mangle vuelva a brotar de forma natural. Los resultados ya son visibles: zonas antes degradadas hoy muestran regeneración espontánea, peces y aves regresan, y la costa recupera su función como barrera natural ante huracanes.
Para las integrantes del colectivo, el impacto va más allá de lo ambiental. Kelia Vázquez, una de las Chelemeras, destaca el empoderamiento que ha surgido del trabajo compartido: la conciencia de que su esfuerzo protege a las comunidades costeras, fortalece los criaderos de peces y reduce riesgos ante ciclones.
Una defensa que no se detiene
Pese a los avances, las amenazas persisten. La tala y el relleno para construcciones continúan presionando estos humedales, esenciales para la biodiversidad y el sustento de familias que dependen del mar. Por ello, las Chelemeras mantienen una labor constante de concientización comunitaria, insistiendo en que el manglar no debe ser salado ni destruido.
Guadalupe Helguera, integrante del grupo, subraya el orgullo de contribuir a que las nuevas generaciones hereden manglares vivos, recordando que estos ecosistemas son criaderos de peces, camarones y jaibas, además de barreras anticiclónicas.
En el marco del Día Mundial de los Humedales, el colectivo trabajó en la apertura de canales en Progreso, reafirmando su compromiso. México ocupa el cuarto lugar mundial en extensión de manglar, y la Península de Yucatán concentra cerca del 60% del total nacional —poco más de 500 mil hectáreas—, de las cuales 85 mil están degradadas. La experiencia de Las Chelemeras demuestra que la restauración ambiental desde la comunidad no solo es posible, sino efectiva y duradera.

