Irán vive jornadas de violencia tras cinco días de protestas; al menos siete personas han muerto
Las manifestaciones por el alto costo de vida derivaron en enfrentamientos con fuerzas de seguridad, mientras crece la tensión política y social en varias regiones del país.

2 de enero de 2026
Irán
Redacción
Irán atraviesa uno de sus momentos de mayor tensión social en los últimos años, luego de que se registraran al menos siete muertes durante enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad, tras cinco días consecutivos de protestas provocadas por el encarecimiento del costo de vida y el deterioro económico.
De acuerdo con reportes oficiales y organizaciones de derechos humanos, los hechos más graves ocurrieron en la ciudad de Lordegan, al suroeste del país, así como en Azna y Kouhdasht, en el oeste iraní. Las autoridades informaron que los disturbios dejaron víctimas mortales, aunque existen versiones encontradas sobre si se trató de civiles o integrantes de los cuerpos de seguridad.
Medios estatales señalaron que al menos dos personas murieron en Lordegan y tres más en Azna, mientras que otra víctima fue reportada en Kouhdasht. Por su parte, la organización Hengaw indicó que algunas de las personas fallecidas eran manifestantes, aunque esta información no ha podido ser verificada de forma independiente.
Durante los enfrentamientos, circularon en redes sociales videos que muestran vehículos incendiados y choques directos entre manifestantes y fuerzas del orden. Las protestas se extendieron a distintas ciudades, incluyendo Teherán y Marvdasht, y se intensificaron conforme avanzaron los días.
Las manifestaciones comenzaron el domingo pasado, tras una nueva depreciación de la moneda iraní frente al dólar estadounidense. A ellas se sumaron estudiantes universitarios y distintos sectores sociales, algunos de los cuales exigieron cambios profundos en el sistema político e incluso el fin del actual liderazgo religioso.
En respuesta, las autoridades decretaron el cierre temporal de escuelas, universidades e instituciones públicas, bajo el argumento de ahorro energético debido al frío; sin embargo, numerosos ciudadanos interpretaron la medida como un intento de frenar la movilización social.
El contexto también provocó reacciones internacionales. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió que su país actuaría si el gobierno iraní emplea violencia contra manifestantes pacíficos. En respuesta, Ali Larijani, asesor del líder supremo Alí Jamenei, señaló que cualquier intervención extranjera podría desestabilizar aún más la región.
Por su parte, el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, afirmó que su gobierno escuchará las demandas legítimas de la población, aunque autoridades judiciales advirtieron que no se tolerarán actos que, a su juicio, busquen generar inestabilidad.
Las protestas actuales son consideradas las más significativas desde las manifestaciones de 2022, detonadas por la muerte de Mahsa Amini bajo custodia policial. Aunque su magnitud aún no alcanza ese nivel, la tensión social continúa en aumento mientras el país enfrenta una compleja coyuntura económica y política.

